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La historia de Bausch + Lomb

La historia de Bausch + Lomb, una de las empresas más antiguas de los Estados Unidos, se remonta a 1853, cuando John Jacob Bausch, un inmigrante alemán, abrió una pequeña óptica en Rochester, Nueva York. Cuando en un momento dado necesitó más dinero para mantener el negocio, Bausch recibió un préstamo de 60 dólares de su buen amigo Henry Lomb. Bausch le prometió que, si el negocio prosperaba, Lomb se convertiría en su socio de pleno derecho. El negocio prosperó y así se formó la sociedad.

En sus primeros años de vida, Bausch + Lomb fabricó revolucionarias monturas de goma para gafas, así como diversos productos ópticos cuya fabricación exigía un alto grado de precisión. En 1903, ya había obtenido patentes para microscopios, prismáticos, e incluso para el obturador de una cámara basado en la reacción del ojo a la luz.


Una historia de innovación 

En la primera década del siglo XX, Bausch + Lomb siguió demostrando que merecía ocupar un lugar en la vanguardia de la innovación tecnológica en productos ópticos. Bausch + Lomb fabricó el primer cristal de calidad óptica realizado en Estados Unidos, desarrolló unas revolucionarias gafas de sol para los militares en la Primera Guerra Mundial y creó las lentes que llevaban las cámaras con las que se obtuvieron las primeras imágenes por satélite de la luna. En 1971, Bausch + Lomb presentó las primeras lentes de contacto blandas y sigue siendo el mayor proveedor mundial de productos para el cuidado de la visión.

Aunque los tiempos y los productos han cambiado, Bausch + Lomb sigue fiel al legado de amor por la innovación, la calidad y el trabajo bien hecho que crearon John Jacob Bausch y Henry Lomb.