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La parálisis de Bell es una enfermedad en la que un lado de la cara sufre daño nervioso, causando debilidad intensa o parálisis de los músculos faciales. Esta inmovilización provoca una caída del lado afectado de la cara.

A menudo aparece de pronto y desaparece por sí sola en apenas unas semanas.

Los efectos de la parálisis de Bell en los ojos suelen manifestarse en forma de ojo seco, exceso de lagrimeo e imposibilidad de cerrar el ojo.


¿Cuál es la causa de la parálisis de Bell?


No se conocen las causas de la parálisis de Bell, aunque se ha relacionado con la presencia de otras enfermedades, como la enfermedad de Lyme, la infección por el VIH, la sarcoidosis y las infecciones de oído.


Síntomas de la parálisis de Bell


La parálisis de Bell suele caracterizarse por una rigidez repentina en un lado de la cara. Puede aparecer de forma gradual a lo largo de varios días, pero lo más frecuente es que aparezca de súbito. Además de la tensión y la incapacidad de controlar un lado de la cara, los síntomas habituales de la parálisis de Bell pueden incluir:

  • Babeo
  • Entumecimiento de un lado de la cara
  • Dolor en el oído
  • Dificultad para comer y beber
  • Espasmos en los músculos faciales
  • Dolores de cabeza

Tratamiento de la parálisis de Bell


La mayoría de las veces, la parálisis de Bell mejora sin tratamiento en sólo unas semanas, o en algunos meses en determinados casos. Sin embargo, si la parálisis impide cerrar el ojo del lado afectado, se pueden tomar algunas medidas para garantizar que se mantenga húmedo, tales como:

  • Colirios: mantienen la superficie del ojo húmeda y lubricada
  • Parche en el ojo: protege el ojo afectado por la noche; puede utilizarse junto a una pomada especial para mantenerlo húmedo y tapado durante la noche
  • Anteojos normales o gafas protectoras: protegen los ojos de objetos extraños
Los textos anteriores tienen un objeto sólo informativo. Siempre consulte a su profesional de la salud visual.

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