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La conjuntivitis es una inflamación de la membrana transparente (o conjuntiva) que recubre los párpados y el ojo. Es una enfermedad frecuente que suele tener carácter leve; no obstante, es molesta y, cuando está causada por una infección, puede ser muy contagiosa.


¿Cuál es la causa de la conjuntivitis?


La conjuntivitis puede deberse a muchas causas, aunque normalmente es consecuencia de una infección bacteriana o virósica. En algunos casos puede deberse a alergias, a la presencia de sustancias químicas en la atmósfera o a la transmisión de madre a hijo durante el parto. En cualquier caso, será la causa de fondo la que determine el tratamiento.


Síntomas de la conjuntivitis


Los profesionales del cuidado de la salud ocular podrán determinar la presencia y la causa de la conjuntivitis mediante un examen de la conjuntiva y el área circundante.


Aparte del color sonrosado que la caracteriza, otros signos reveladores incluyen:


  • Sensación de tener cuerpos extraños en uno o ambos ojos
  • Picazón o quemazón en uno o ambos ojos
  • Secreción de color amarillento en uno o ambos ojos
  • Lagrimeo excesivo en uno o ambos ojos
  • Formación de secreción mucosa que hace que resulte difícil abrir los ojos
  • Párpados hinchados
El profesional de la salud visual determinará la causa exacta del color rojo de los ojos basándose en los síntomas y en cómo se originaron.


Tratamientos de la conjuntivitis

Por lo general, la conjuntivitis seguirá su curso habitual, pero es posible tomar diversas medidas para limitar su propagación y tratar la infección. Entre ellas, se destacan lavarse las manos con frecuencia, utilizar una toalla limpia cada vez que se lavan la cara, desechar inmediatamente las toallas de papel una vez usadas y no compartir ningún objeto que pueda haber entrado en contacto con los ojos, como pañuelos, anteojos de sol, maquillaje, colirios o almohadas.

Los textos anteriores tienen un objeto sólo informativo. Siempre consulte a su profesional de la salud visual.